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LA NOVELA DE ELVIRA

La muestra de RUDESINDA ARIAS “LA NOVELA DE ELVIRA” reúne arte y artesanía, oficio e imaginación, historia y talento. Esta polifacética e inquieta artista gallega, esta vez nos sorprende con un tema inédito, histórico y artístico.
Se trata del hallazgo que le presentó el destino al adquirir un inmueble dónde encontró el secreto mundo de su anterior propietaria, quien fuera presidenta del Club de Admiradoras del actor Oscar Casco, y a partir del hallazgo de manuscritos, fotografías personales, ropa de época, y recortes de viejos diarios, fue ingresando al mundo de Elvira físicamente ausente y espiritualmente viva.
Mediante la utilización de técnicas mixtas, pintura, collage, tramados, texturas y relieves diversos, ha logrado recrear la fábrica de sueños que representó el aparato de radio. Toda una época de Buenos Aires que se ve rescatada y recreada en la cruzada plástica de Rudesinda Arias, Se podría agregar con Camus, “Crear es dar forma al propio destino”.

IRMA AGUADO
Museóloga Comisión Nacional de la
Manzana de las Luces – Octubre 2009

 



LA NOVELA DE ELVIRA

Una muy notable exposición que no solo se inspira en la evocación de un, por otra parte, valioso tiempo del cine y radioteatro nacional; en otras palabras, la evocación queda inserta con un sentido poético y lleno de vida, en una trama de colores y texturas de singular belleza. El nivel expresivo es vivaz, de especial relieve argentino.

MARIO ALEJANDRO DEFFIS
Redactor Historiador – Octubre 2009

 

“Los Calderos”

En gallego se llama pote al caldero ancestral, en que se cuece la comida, símbolo de riqueza y de vida desde los tiempos célticos. La voz vino del francés pot y entró, antes de los primeros documentos escritos, por el camino de Santiago. En tiempos romanos y en las orillas del Rin, los alfareros grababan la palabra Pottus en los recipientes fabricados. Palabra sin duda gala, los lingüistas discuten su origen último sin llegar a acuerdo.
El pote gallego es de hierro, de vientre más ancho que la boca. Tiene tres pies, dos pequeñas asas y un aro que parte de ellas, para llevarlo ó para colgarlo sobre el fuego. Más ó menos ventrudo, con aro ó con cadenas, con ó sin pies, toda la Europa arcaica conoce el caldero, versión viva de la cornucopia clásica.
Caldero, maza y arpa eran los atributos de Dagda, nombre irlandés del Teutatis galo, dios que presidía el Mundo Inferior y del que los celtas creían descender. Del caldero nadie se retiraba insatisfecho. Los muertos en la batalla renacían si se los precipitaba en él. Le decían el “caldero de la ciencia” ó “de la adivinación”. Su condición sacratísima es cierta. Muchos estudiosos encuentran en su leyenda la raíz local de la historia del Grial.
Más universalmente, fue, es y será signo y símbolo del seno materno, de dónde surge la vida y de la tierra, seno materno al que se retorna. Tal amplitud de resonancia hace del pote ó caldero un instrumento central de la música de las esferas.

Profesor HIGINIO MARTÍNEZ ESTÉVES
Filólogo y Escritor – Noviembre 2007

 

“CRISIS” y “ NATURALEZA VIVA”


“Paradójicamente, la mirada ingenua que pongo en su obra- mirada absorta y admirada- es el único título que puedo exhibir para trazar estas líneas, situándome bien al margen del cariño por Rudesinda Arias, amistad que - ya se sabe- suele engendrar palabras de circunstancia y que más bien les enerva la validez.
Consta al ver la obra, y me consta, la sensibilidad herida con que Rudi recibe la realidad, sensibilidad del dolor humano que nunca la deja, que es ella misma. Sensibilidad del dolor que la sociedad injusta inflige en sus criaturas y sensibilidad del dolor del viaje existencial. Es patente y no es necesario abundar en algo que solo la renuncia a la condición humana inhibe percibir.
En Rudi lo más asombroso surge al caer en la cuenta de la naturalidad con que imbrica, articula, integra, esa realidad visible y humana con aquella otra dimensión humana, a veces negada, la del vertiginoso inconsciente colectivo. Definitivamente, la marca de su poderosa creatividad la da, a mi juicio, la refracción onírica que atraviesa todas sus obras, que las transfigura sutilmente, sin atenuar un ápice la energía del testimonio, pero que las eleva al nivel del lenguaje mítico. Esa es la grandeza artística de Rudesinda Arias, que la saca del batallón y la hace universal.

Profesor HIGINIO MARTÍNEZ ESTÉVES
Filólogo y Escritor – Julio 2005

 

DESDE EL APOSTOL SANTIAGO HASTA SAN FRANCISCO SOLANO

El tema de la identidad es central en la expresión de esta artista plástica que nació en España y llegó a nuestro país cuando solo tenía dos años.
En su catálogo Arias escribe … “ en el atrio está mi búsqueda en el patio tu presencia”… y con estas sencillas palabras sintetiza el sentido de su obra. En algunos cuadros como “Empanada Gallega” ó “ Galegos” se representan las escenas familiares de los inmigrantes. En sus gestos puede leerse la necesidad de acortar las distancias afirmando los lazos que relacionan íntimamente, el camino que une el Apóstol Santiago en Galicia, con “su” otro lugar, su taller de San Francisco Solano en la provincia de Buenos Aires.
Si bien Rudesinda Arias pinta en esta serie figuras humanas y paisajes, éstos casi nunca se integran en la misma obra denotando una profunda soledad. Sin embargo se intuye siempre alguna presencia a través de una puerta entreabierta, un perro ó un sillón en medio de un patio.
La artista construye un clima especial para las luminosas composiciones, casi metafísicas y para los viajeros que transitan un tiempo de distancias y encuentros.

CATALINA PANTUSO - REVISTA SOLES
La Agenda Cultural de Buenos Aires – Mayo 2002


“Desde el Apóstol Santiago hasta San Francisco Solano”

“La artista Rudesinda Arias maneja en su expresión un estado intimista, donde los lugares cotidianos se transforman en una relación de formas y espacios, intersectados por la luz y la sombra.
Un clima metafísico que se equilibra en la vida, con una función de continuidad asumida en la adultez de la experiencia y el dolor.
La naturaleza convive con esos lugares habitados y observados por la artista, o sea, la continuidad sublimada por la expresión, en un tiempo que trasciende el pasado y el futuro”.

MIGUEL ANGEL VIDAL – Mayo 2002
Artista Plástico Argentino – Gran Premio de Honor Pintura Salón Nacional 2000

 

“Los óleos de Rudesinda Arias tienen un particular poder de transmisión. Hay algo telúrico y profundo que se desprende e invade. Se trata de una cultura que hunde sus raíces en el Medioevo de España y cuyas huellas han quedado impresas en Galicia como en ninguna otra región del país, cuyo rey pudo decir que en sus dominios no se ponía el sol.
La obra, tiene depurada técnica pero por sobre todo tiene alma, conjunción indispensable para trascender.
Ha tomado el tema más caro a Galicia, La Catedral de Santiago de Compostela, el mayor centro de peregrinación de toda Europa que conformó la Vía Láctea. Logra con sus telas de considerable tamaño imponencia y recogimiento a través de una luz propia que domina su arquitectura compleja y sus célebres portales. Aborda también la vida social simple del pueblo gallego, su vivienda sencilla y protectora, y el grupo familiar tratado con intimismo.
Pareciera que Rudesinda Arias ha captado la luz de Galicia, su soberbio paisaje, la simplicidad de la familia que hace a la esencia de su ser, pintura que refleja el espíritu de sus ancestros con fidelidad a la herencia recibida”.

IRMA AGUADO
Comisión Nacional de la Manzana de las Luces – Mayo 2002



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